jueves, 23 de junio de 2011

Ejemplar la nefasta espera

Ignacio Tarragó

Hay opiniones como colores, de todo tipo. Siempre va bien, desprenderse y alejarse de la actualidad pura y dura, y opinar sobre un hecho que sea noticia, pero no de interés general. Puesto que en el día a día también transcurren diversas noticias de carácter personal y que están intrínsecamente ligados a los valores generales de cada uno ya sean de; proximidad, notoriedad...
Dicen que cada día se aprenden cosas nuevas y ayer aprendí dos por partida doble, que ha sido lo que me ha llevado ha hacer esta opinión reflexiva;
Cumpleaños de un amigo. Nos invita ha recorrernos la ciudad de Barcelona con los coches turísticos amarillos"Gocar" que se ven a menudo por la ciudad. Experiencia impagable. Sonrisas de canto a canto. Te vienen esas sensaciones en las que sientes que estás en plena juventud de la vida. Momento de hacer locuras, de mirar lo que quieres e ir a por ello. Mejor dicho, el momento de pasártelo bien. Es la etapa. Risas y más risas, hasta que en un momento todo cambia. Dos amigos tienen un accidente, se les vuelca el coche y se van contra el bordillo. Aquí, empieza la lección de vida. En el choque a uno se le queda el brazo encallado y se rompe el húmero por la mitad. Ningún grito, sólo; "por favor sacarme el cinturón". Se levanta y acto seguido se estira en el suelo. Le agarro la mitad del brazo. Con su sentido del humor, en ningún momento se queja, todo lo contrario, dice y repite: "no os preocupéis, estoy bien", "son cosas de la vida, esta juventud loca". Me mira, me aprieta el brazo con el que le estoy sujetando la otra mano y me guiña el ojo. Yo sin palabras, pienso ¿Cómo hubiera actudado yo? No lo sé. En un momento llegaron no sé cuantos coches y motos de policía. Lo nefasto es lo que tardó la ambulancia, eso sí, dicen que "no hay mal que por bien no venga", y éste Bien es el ejemplo que demostró.
No te das cuenta muchas veces de cómo importan las cosas hasta que tomas consciencia de ellas. Si que las tienes presentes, pero hasta que no te encuentras en situaciones extremas no sabes hasta que punto. Como dijo O. Fallachi "al hombre se lo conoce en situaciones extremas". Y es verdad. No hay que mostrar indiferencia, ya que es la peor cara de la moneda con la que uno puede pagar. Es difícil hacer crecer y muy fácil que se pierda. Hay que tomar consciencia del tiempo y decidir con él.